Quienes somos

Elena:

Elena

Tengo en mi cabeza recuerdos preciosos de la infancia y todos trascurren en la naturaleza. Mis padres tenían un pequeño negocio cerca de un pantano y pasaba allí todos los veranos, el día entero, jugando con el agua, el barro, en el campo de amapolas o rescatando piedras del fondo del lago.

Al tener a mi primer hijo, estos recuerdos volvieron a mi cabeza y nos fuimos a vivir cerca del campo. Quería que mis hijos crecieran en mayor libertad y a ser posible en contacto con la naturaleza, el mejor de los sitios donde puede crecer un niño.
Desde la maternidad encontré mi vocación y me formé buscando un cambio de profesión, para poder seguir haciendo lo que más me gusta, acompañar a pequeños en el juego en un entorno natural.

Me he formado como educadora ambiental, formación Bosquescuela, mediación basado en la comunicación no violenta, formación de acompañante en Alavida y he tenido la suerte de poder visitar una temporada a Secret Garden forest schchool, en Escocia.
Estoy feliz de ver a nuestra manada aullando por el monte.

Vanesa:

Vanesa

Desde chiquitita me gustaba la vida en el campo, trepar por las rocas, bañarme en el río, jugar con la arena, investigar las especies de insectos u otros animales que me encontraba… Vivía con magia y entusiasmo los días en que mis padres decidían ir de excursión a la Pedriza, al monte de Valdelatas o al camping con los amigos.

Posteriormente llegó mi interés por la infancia y decidí estudiar Educación Infantil y Magisterio. Mi experiencia comenzó en Casas de Niños de 0 a 3 años en el 2002. En ellas, pude observar la importancia de que los niños se desarrollen y crezcan en entornos naturales y rurales. Poco a poco mi interés y necesidad se fue abriendo hacia nuevos horizontes y metodologías y tras una “crisis existencial” en lo personal y profesional, decidí seguir investigando en el acompañamiento de niños y niñas de 3 a 6 años.

Tuve la suerte de toparme con Elena en mi camino y de poder, gracias a ella, dar forma a lo que en mi cabeza se iba gestando. Este cambio ha sido fundamental para seguir desarrollándome como persona, para entender las relaciones humanas, para conectar con la verdadera esencia de la infancia y para encontrar una alternativa, tan necesaria, a la educación tradicional. Y esta es una historia que nunca acaba…